El coronavirus no preocupa a las más de 12.000 personas que están atrapadas en el campo de refugiados de Moria, en la isla griega de Lesbos. Están demasiado ocupadas en sobrevivir. Es lo que han hecho desde que salieron de Siria, Afganistán o África para huir de los terroristas del Estado Islámico o de los ejércitos que juegan al ajedrez en esas tierras. Algunos llevan más de tres años en Moria, entre Europa y Turquía. Este último país era hasta hace unos días un muro de contención para impedir la llegada de más migrantes a la UE, pero ahora amenaza con abrir sus fronteras. Es su manera de presionar a Europa para que apoye sus intereses en Siria. Estos movimientos geoestratégicos están aumentado la presión sobre Lesbos y las víctimas son los refugiados y los miembros de las organizaciones no gubernamentales que los asisten.

Desde que comenzó el éxodo de los desplazados, la isla de Lesbos nunca ha dejado de ser un polvorín humanitario, pero los nuevos acontecimientos son una mecha encendida que puede precipitar el estallido.

Los integrantes de la oenegé Rowing Together está viviendo la explosiva situación en primera línea. Tienen un hospital ginecológico en el campo de Moria. Atienden a mujeres violadas o que han sufrido la ablación. Asisten a unas 30 ó 40 pacientes al día, según explica Ana Belmonte, una de las portavoces de la entidad. Pero eso era hasta ayer. El acoso de los ultras griegos que persiguen a los inmigrantes les obligó a cerrar. «Hay grupos fascistas que atacan a los voluntarios», indica Belmonte.

La cacería ha impedido que dos médicos de Jaén llegasen a la isla para trabajar en el clínica. «Suspendimos el viaje porque no había garantías de seguridad y no sabemos si podremos reabrir mañana».

El próximo día 15 tienen previsto volar a Lesbos una médica de familia y una ginecóloga de Granada para ayudar en el hospital de Rowing Together, pero ese relevo también está ahora mismo en el aire. La violencia contra las oenegés es descarada. “Tras tres años trabajando en Grecia y sus islas con diferentes proyectos, es la primera vez que nos encontramos en esta situación tan directa de persecución y ataque al voluntariado. Grupos fascistas han atacado voluntarios en la isla de Lesbos y han destrozando sus vehículos”, narran los afectados.

Esperan que la situación se calme, pero si no es así, su prioridad es la seguridad del personal que tienen en Moria.

Fuente: https://www.ideal.es/granada/caceria-voluntarios-lesbos-20200302200908-nt.html